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Calderas industriales con biomasa: a paso firme

Las calderas industriales de más de 50 kW de potencia conforman un parque de cerca de 12.000 instalaciones en España, según los datos recogidos por AVEBIOM en los últimos 10 años en su Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa y publicados en la web www.observatoriobiomasa.es

Crecimiento sin aspavientos

Los grandes consumidores privados buscan “puro ahorro económico”, por lo que se han decantado por la biomasa cuando ésta les ha garantizado dicha mejora, señala Carmen Mira, que además se muestra crítica con el papel de la administración y cree que “las pocas medidas tomadas en favor de la biomasa han hecho que su evolución haya sido muy lenta y compleja”.

En 2017 se instalaron un 7% más de nuevas calderas industriales que en 2016, cambiando así la tendencia negativa de los anteriores 2 años causada, fundamentalmente, por el descenso del precio del petróleo.

En el mismo sentido, Alejandro Mas admite que “indudablemente, las ayudas de la administración en los últimos 10 años han fomentado la implantación de la tecnología de la biomasa, pero han sido tan puntuales que han hecho tambalear ese impulso”. Por suerte, añade, “la biomasa es una fuente de energía tan rica e inagotable que ha podido salir adelante a pesar de las fluctuaciones en materia de inversión”.

Para Javier Díaz, presidente de AVEBIOM, no cabe duda que el mayor conocimiento adquirido por los grandes consumidores de las tecnologías disponibles para el aprovechamiento y valorización energética de la biomasa –gracias a eventos como la feria Expobiomasa y el Congreso paralelo-, y las ayudas institucionales para sustituir equipos de combustibles fósiles, han sido clave para que el sector haya mantenido su crecimiento.

En esto último coincide Carolina Palacios, que además destaca que la certificación de la biomasa aporta seguridad al usuario final sobre su calidad, “principal motor del buen funcionamiento de las calderas junto con el mantenimiento”.

Expectativas en electricidad y cogeneración

La generación eléctrica con biomasa requiere aún de apoyo público, pues es un sector con mayores barreras que la eólica o fotovoltaica, señala David Moldes, aunque destaca que “también procura un mayor retorno para la sociedad y el entorno”.

Un cambio de legislación que contemple una remuneración razonable del kWe producido es imprescindible. Según Alejandro Mas, las ayudas deberían estar soportadas por los sectores que más contaminan, empezando por el sector del automóvil y continuando con el de la valorización de las basuras domésticas y las centrales térmicas de carbón.

“Los sectores que contaminan deberían estar gravados por un impuesto que aporte capital en forma de primas a las energías limpias”. Alejandro Mas, Sugimat

Los compromisos internacionales de lucha contra el cambio climático provocarán, con un poco de suerte, un nuevo impulso para la generación eléctrica con biomasa, imprescindible para poder cerrar las plantas térmicas de carbón y las nucleares, añade Javier Díaz.

Por otra parte, señala David Moldes, la biomasa ofrece un aprovechamiento global del recurso que supera con creces al de cualquier otra renovable, por lo que debería potenciarse de forma especial la cogeneración.

Calor de proceso, el gran mercado

Descarbonizar la economía requiere producir calor de proceso para la industria con energías renovables. En España supone el 40% del consumo de energía, por delante de las necesidades de calefacción doméstica (según datos de IREES), y es cubierto en su mayoría por gas -44%- y gasóleo -11%-.

Un mayor conocimiento por parte de las industrias de las posibilidades reales de sustitución de combustibles fósiles por biomasa son indispensables para que la bioenergía se implante con solidez en este sector, según Javier Díaz, que cree que en los próximos años, la generación de energía térmica para usos térmicos industriales seguirá consolidando su posición, ocupando cada vez más espacio.

Según David Moldes, de Innergy, “el futuro está en el modelo ESCO: la aparición de grandes operadores profesionales permitirá economías de escala que redundarán en el precio final del servicio”.

También apunta que veremos sistemas más avanzados, adaptados a trabajar con combustibles difíciles de origen local. En su opinión, “la biomasa ha de ser algo ligado a su procedencia, sino se desvirtúa la raíz renovable del recurso”.

Normativa estricta en emisiones

Las emisiones de partículas se han ido reduciendo paulatinamente desde hace ya varios años para situarse en los límite legales, aunque los tecnólogos siguen trabajando para reducirlas aún más, en previsión de la aplicación de normativas más estrictas.

Los fabricantes coinciden en que los cambios regulatorios en materia de emisiones tendrán repercusiones económicas, puesto que el coste de inversión será mayor, pero también en que la presión de una normativa cada vez más estricta debe convertirse en una oportunidad que proporcione equipos cada vez más limpios y eficientes y contribuya a “eliminar del imaginario colectivo los elementos negativos que a veces se vinculan a la biomasa”, reflexiona David Moldes. Y añade que “la administración debería promover que las industrias incorporen equipos modernos”.

También resaltan la necesidad de certificar los biocombustibles, puesto que ayudan a un control adecuado de las emisiones a la atmósfera e incluso que debería existir una certificación de los equipos.

 

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